Reseñas: Shameless (Temporada 3)


En el post de hoy nuestra colaboradora Goiatz nos trae la reseña de la temporada 3 de Shameless. ¡Comencemos!
 
Goilli: Desde el enfoque profesional de una trabajadora social, la tercera temporada de Shameless profundiza en el deterioro emocional y estructural de la familia Gallagher, mientras se presentan nuevas oportunidades truncadas por la falta de apoyo y estabilidad. La temporada muestra cómo los esfuerzos individuales, aunque significativos, no son suficientes para sostener el bienestar en un entorno familiar profundamente disfuncional y carente de intervención institucional.
 
Fiona, al obtener finalmente la custodia legal de sus hermanos, simboliza un intento del sistema por formalizar una solución dentro de una realidad irregular. Sin embargo, esta formalización no viene acompañada del soporte adecuado. Fiona sigue enfrentando presiones laborales, económicas y afectivas sin una red de apoyo que le permita ejercer este nuevo rol con garantías. Su sobrecarga emocional y la constante amenaza de perder el control del hogar evidencian la precariedad con la que muchas jóvenes cuidadoras enfrentan estas situaciones en la vida real. Frank, en una nueva muestra de manipulación extrema, intenta denunciar a su propia familia a los servicios sociales para no ser desalojado, lo cual representa un caso grave de instrumentalización del sistema en beneficio propio y pone de manifiesto la necesidad de filtrar las denuncias maliciosas y proteger realmente a los menores.
 
El intento de establecer una rutina estable se ve roto por diversos factores: las malas decisiones impulsadas por la necesidad económica, el retorno de la figura materna en condiciones aún inestables y la exposición constante de los menores a situaciones de alto riesgo (abandono, delincuencia, consumo de sustancias, relaciones sexuales prematuras sin orientación adecuada).
 
Ian se enfrenta a la frustración de su identidad, la falta de apoyo emocional y el deseo de alistarse en el ejército como vía de escape, lo que evidencia su necesidad de reconocimiento, pertenencia y estructura. Lip, a pesar de su inteligencia, sigue enfrentando conflictos entre sus capacidades y las limitaciones impuestas por su entorno. Carl y Debbie, cada vez más conscientes del caos que los rodea, muestran señales de desorientación emocional: Carl se refugia en la fantasía de una familia ideal, mientras Debbie se enfrenta a los desafíos de crecer sin una figura afectiva clara.
 
En resumen, esta temporada intensifica la tensión entre el esfuerzo individual y la ausencia de apoyo sistémico. Aunque Fiona obtiene la custodia, su situación sigue siendo inestable; Frank se mantiene como un factor tóxico; y los menores, a pesar de su resiliencia, siguen en situación de riesgo. Desde una perspectiva profesional, la intervención social debería incluir acompañamiento terapéutico para los menores, apoyo económico y emocional para Fiona como tutora legal, y una revisión exhaustiva del entorno familiar para asegurar que las medidas legales no sean solo un parche temporal, sino una verdadera oportunidad de transformación.
 
¿la habéis visto? ¿Qué os ha parecido? ¡Os leemos en los comentarios!

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