Trufas de chocolate caseras
Ingredientes (para unas 20 trufas):
- Chocolate negro 200 gramos
- Cacao en polvo una cucharada
- Nata liquida 140 gramos
- Trocea el chocolate en pedacitos pequeños. Trozos uniformes se funden más rápido y la ganache queda más lisa.
- Coloca la nata en un cazo a fuego medio. Calienta hasta que empiece a humear, sin que hierva. No dejes que hierva, porque puede quemar el chocolate y dejar grumos.
- Vierte la nata caliente sobre el chocolate. Espera 2 minutos para que el calor derrita el chocolate lentamente. Mezcla con una espátula desde el centro hacia afuera hasta que la mezcla sea brillante y uniforme. Si quieres un toque extra, añade ahora un chorrito de licor o esencia de vainilla.
- Vierte la ganache en un recipiente y cúbrela con film transparente tocando la superficie (evita que se forme costra). Deja en la nevera 24 horas. Menos tiempo hará que la mezcla esté más blanda y sea difícil de moldear.
- Usa una cucharita o las manos limpias para formar pequeñas bolitas. Colócalas sobre una bandeja con papel de hornear. Si la mezcla está muy pegajosa, humedece ligeramente las manos con agua fría.
- Pasa las bolitas por cacao en polvo justo antes de servir. También puedes usar coco rallado, nueces picadas o chocolate rallado. Rebozar justo antes de comer evita que absorban humedad y pierdan textura.
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Guarda las trufas en la nevera. Sácalas unos minutos antes de comer para que estén suaves.
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La calidad del chocolate define el sabor: usa uno que te guste para comer solo.
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Experimenta con aromas y toppings: ¡cada versión será única!
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La Fortaleza Ozama: la fortificación más antigua de América
- Fue construida por los españoles entre 1502 y 1508 bajo las órdenes del gobernador Nicolás de Ovando, convirtiéndose en la estructura militar europea más antigua que aún se mantiene en pie en las Américas.
- Su objetivo principal era proteger la ciudad de ataques de piratas y de fuerzas extranjeras (ingleses, franceses, portugueses).
- A lo largo de los siglos, la fortaleza sirvió como base militar, garrison, prisión y residencia de virreyes españoles.
- Entre los prisioneros más famosos estuvo Cristóbal Colón, quien en algún momento fue encarcelado allí tras ser destituido de su cargo. Con el tiempo, la fortaleza ondeó diversas banderas —España, Francia, Inglaterra, Haití, Estados Unidos— antes de permanecer bajo soberanía dominicana.
- Desde la década de 1960 dejó de funcionar como prisión y se transformó en un sitio histórico abierto a visitas públicas, con partes restauradas y otras en estado arqueológico.
- Torre del Homenaje: Es la estructura más representativa, de unos 18 m de altura con gruesos muros de piedra coralina.
- Puerta de Carlos III: Entrada añadida en 1787, con el escudo del rey. Polvorín: Depósito de pólvora del siglo XVIII.
- Plataformas de tiro: Dos niveles de baterías artilleras construidas en los siglos XVI y XVII.
- Ruinas y pasadizos: Restos de la primera obra y túneles interiores.
- Símbolo del poder colonial español en el Nuevo Mundo y de la larga historia de Santo Domingo.
- Parte esencial del patrimonio histórico dominicano y mundial.
- Actualmente hay actividades culturales, visitas guiadas y eventos en sus espacios, además de servir como atracción turística.
- La Fortaleza Ozama forma parte del conjunto de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990.
- Hoy es uno de los principales atractivos turísticos del país, con recorridos guiados donde se pueden explorar su historia y arquitectura, así como disfrutar de vistas panorámicas desde la torre.
La mirada que captura historias by Lucía Garó
Flores y árboles: cuando la animación empezó a tomarse en serio
En 1932, Disney estrenó Flores y árboles, un cortometraje que marcaría un antes y un después en la historia del cine de animación. No se trataba solo de una nueva entrega de la serie Silly Symphonies, sino de una obra que acabaría cambiando la percepción de la animación como lenguaje artístico.
Ese mismo año, Flores y árboles hizo historia al convertirse en el primer cortometraje animado en recibir un Premio de la Academia, inaugurando la categoría que hoy conocemos como Óscar al Mejor Cortometraje de Animación. Este reconocimiento supuso un paso decisivo: la animación dejaba de ser vista como un simple entretenimiento o una rareza técnica para situarse al mismo nivel que el cine de acción real.
El logro fue aún más significativo por su apuesta tecnológica. En una época dominada por el blanco y negro, Disney se arriesgó a rehacer el cortometraje utilizando el Technicolor de tres tiras, un sistema que permitía una riqueza cromática nunca vista hasta entonces en el cine animado. El resultado fue un estallido de color que sorprendió tanto al público como a la crítica.
Con Flores y árboles, Disney no solo ganó un Óscar: demostró que la animación podía emocionar, innovar y aspirar a un reconocimiento artístico pleno. Un pequeño corto que, casi un siglo después, sigue siendo una pieza clave para entender la evolución del cine y de la cultura audiovisual.












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