Cocotera no nace como una canción tradicional, sino como un estado. Un instante detenido en el tiempo donde el sol, el mar, la madera y la memoria dialogan sin prisa. Desde Barcelona, pero con el corazón anclado en las costas de Colombia, Brasil y Argentina, esta colaboración construye una tropicalidad íntima, sensorial y profundamente humana, lejos de clichés y etiquetas prefabricadas.
A través de una producción artesanal, minimalista y honesta, Cocotera propone habitar el presente, escuchar el cuerpo y dejar espacio para la imaginación. En esta conversación, los artistas hablan sobre el origen espontáneo de la canción, la migración como motor creativo, la energía femenina en la naturaleza, el valor del silencio y la calma, y la necesidad urgente de crear música que funcione como refugio emocional en tiempos acelerados.
1. ¿En qué momento sienten que Cocotera deja de ser una idea y se convierte en una canción concreta?
De un momento al otro, tuvimos la sensación de “listo”, es ahí; terminamos la canción.
No fue premeditado, simplemente lo sentimos
2. ¿Qué los llevó a elegir la playa como escenario simbólico desde el cual construir este relato?
Para ambos la playa es más que un paisaje bonito. Las costas de nuestros países, Colombia, Argentina, Brasil, España, siempre estuvieron conectadas por el mismo mar y siempre tuvieron historias entrelazadas. Viviendo en Barcelona, ciudad con un mar calmo, mediterráneo, sentimos la “falta” o la atracción por esas playas del Pacífico y del Atlántico, llenas de vida.
3. Hablan de Cocotera como una “narración estática del presente”. ¿Qué les interesaba capturar de ese instante?
La belleza del instante es única; aquella va más allá de cualquier idea premeditada. La cocotera exalta la poesía del momento presente.
4. ¿Cómo fue el proceso de componer juntos estando lejos de sus territorios de origen, pero compartiendo Barcelona como residencia?
Fue bien bonito, entrever el universo de cada uno y tender el puente ha sido muy enriquecedor.
5. La canción dialoga con las costas de Colombia, Brasil y Argentina. ¿Cómo se manifiestan esos paisajes en el sonido y en la letra?
La letra narra un día de sol, se habla del coco, de la tierra fértil, la lluvia y la sequía, pero también del Sol y del Dendê (aceite de palma, muy usado en Brasil). Quisimos ilustrar el paisaje con elementos de muchas costas. A nivel rítmico podríamos decir que hay una mezcla entre música afrobrasileña (ijexá) y ritmos del Caribe.
En la música también hay mucho “aire”, hay mucha madera y mucho mar. Hemos grabado con tambores de madera y piel, conchas de mar, baquetas de paja… Hemos escogido instrumentos muy conectados con la naturaleza.
6. ¿Qué significa para ustedes “dibujar otra tropicalidad” desde Europa?
Acercar otra versión de la tropicalidad.
Una más nuestra, íntima, sabrosa, cálida, colorida, pero no necesariamente extrovertida, una tropicalidad que escape al adjetivo “internacional” de “latino”.
7. La idea de añoranza aparece con fuerza en el proyecto. ¿Qué extrañan hoy de sus lugares de origen?
Esa idea de añoranza o saudade es más solar que triste. Extrañamos quizás en mayor parte, a nuestra gente, y con ella, ciertas formas de encarar la vida, a pesar de las dificultades.
8. ¿Cómo influyen la memoria y la migración en su forma de crear música?
Es verdad que con los años uno romantiza de alguna forma ciertas cosas, al igual que idealiza lo que está por venir. De esta contradicción surgen la poesía, la inspiración y la necesidad de expresarse. Muchos amigos de países diferentes, artistas e inputs cotidianos fueron influenciando a través de estos años nuestra identidad.
9. La cocotera aparece como planta, mujer, sombra, alimento y energía femenina. ¿Cómo fue construyéndose este símbolo?
La cocotera va siendo, empezamos el viaje ilustrando una planta, que orgánicamente fue tomando diferentes formas de vida. Todas están ligadas a la esencia de la vida.
10. ¿Por qué era importante que la Cocotera tuviera una ambigüedad poética y no una lectura literal?
No fue intencional, tiramos la primera piedra y escondimos la mano, dejamos una brecha abierta con caminos disponibles. Creemos que hoy en día faltan espacios para imaginar.
Nos dan todo demasiado masticado, en grandes cantidades; por eso también escogimos el camino del sonido artesanal.
11. ¿Qué representa para ustedes la energía femenina dentro de la naturaleza y dentro de la canción?
Representa toda la vida, la fuerza de estar vivo y la presencia.
12. ¿Creen que este símbolo conecta con experiencias compartidas en la diáspora latinoamericana?
Sí, totalmente, la canción nace de ese lugar. Somos latinos en Europa, rodeados de muchos latinos en Europa.
13. Decidieron una producción minimalista y cercana. ¿Qué desafíos implicó “no sobreproducir” la canción?
Sí, pero fue fácil en ese sentido. El gran objetivo fue autoemocionarnos, no perder esa chispa que surge al componer la canción y concretar la grabación del tema sin precisar de un presupuesto gigante ni grandes gadgets.
Hubo que preguntarse y repreguntarse si tal o cual elemento/break/efecto:
¿Es realmente necesario o la canción podría sobrevivir sin eso?
14. ¿Cómo eligieron los elementos sonoros como el talking drum, las conchas marinas o la percusión corporal?
Esos instrumentos hablan por sí mismos, de alguna manera.
Tanto la textura del objeto como el timbre tenían todo que ver con la canción.
El propio cuerpo, las conchas marinas, el bongó marroquí y el tama o talking drum son parte de nuestra historia y hacen parte de mi presente viviendo en Barcelona, rodeado de amigos
15. Alan, ¿cómo fue asumir la producción y la mezcla manteniendo esa búsqueda de honestidad sonora?
Autoproducirse es siempre complejo, hay muchos factores en juego, la negociación y el diálogo es con uno mismo. El desafío de la producción fue interesante, traté de colorear el espacio alrededor de la guitarra y las voces, de manera sencilla pero expresiva, que los elementos orbitantes también digan cosas o refuercen el mensaje activamente.
Tanto la mezcla como la producción fueron consecuencia de una interpretación sincera, natural y relajada de la canción, sin muchos takes ni uso de afinadores de voz/autotune.
16. ¿Qué papel juegan las voces en la conducción emocional de Cocotera?
Quizás sea la voz humana el sonido que más conecte con el alma humana.
La palabra viene después. Pero las voces son de gente viva para gente viva.
17. Dicen que la canción invita a “sacarse el traje pesado de la ciudad”. ¿Qué relación buscan generar entre música y cuerpo?
La canción es bailable para quien acepte la sugerencia, aunque también tiene ese lado mental de la palabra. Ahí está el puente: del cuerpo a la palabra hay un camino; la invitación está abierta pa quien quiera relajarse.
18. ¿Les interesa que Cocotera se escuche más como un estado emocional que como una canción tradicional?
No sentimos que sea una canción de espíritu tradicional; diríamos que propone más un mood.
19. Algunos la sienten como una canción de fin de tarde y otros como una canción matinal. ¿Les sorprenden estas lecturas?
Lo entendemos perfectamente. Hay gente que es solar, pero que brilla por la tarde; otras personas se despiertan radiantes y luego se van apagando. La canción es solar también, pero desde que el sol sale hasta la noche.
20. El lyric video refuerza el minimalismo y la ambigüedad. ¿Cómo dialoga lo visual con el espíritu de la canción?
Eso mismo. Propone calma, refuerza el movimiento, propone poco, pero bien, propone colores, también trae a juego la palabra escrita con presencia y serenidad.
21. La figura de la mujer afrodescendiente y la referencia a la naturaleza están muy presentes. ¿Qué buscaban transmitir desde esa elección estética?
Alan: Por un lado buscamos transmitir liviandad y por otro lado quisimos humanizar el video.
La mujer que baila es mi madre, ama bailar y conectó con la música inmediatamente, entonces dijimos ¿por qué no? Ahí va otra dosis de vida.
22. ¿Qué aporta la ilustración de Romane Nardreb a la lectura de Cocotera?
Romane le dio el toque final a esta canción, ya que, además de cantar en los coros, propuso color y una estética auténtica que refuerza el lado onírico de Cocotera.
23. Este es su primer single juntos. ¿Qué descubrieron del otro en este proceso creativo?
Un montón de cosas, pero sobre todo, entendimos que siempre se puede tender un puente entre nuestros universos y que cualquier camino que hubiéramos escogido habría estado bien, mientras estuviéramos presentes en el proceso.
24.Mencionan la posibilidad de que Cocotera sea la antesala de un álbum a dúo. ¿Qué los entusiasma de esa idea?
Esa posibilidad nos emociona; la chance de seguir tirando del hilo sin saber qué vendrá es muy excitante.
25. ¿Cómo creen que esta colaboración dialoga con sus proyectos solistas?
Dialoga de forma muy natural, porque si bien nos hemos salido un poquito de nuestra zona de confort, entendimos que nuestro sonido es rápidamente compatible y que el contraste de nuestras voces nos juega a favor. Y, por otro lado, nos dimos cuenta de que pasamos por las mismas dificultades personales; eso nos dio bastantes herramientas para atravesarlas.
26. ¿Qué esperan que sienta alguien que escucha Cocotera por primera vez?
Paz, novedad, esperamos que sientan ganas de bailarla o de cantarla.
27. Hablan de la canción como “un sorbo de calma”. ¿Creen que hoy la música tiene también una función sanadora?
Hoy más que nunca en la historia creemos.
Entre tantas malas noticias, el arte hecho por humanos para humanos juega un papel fundamental para tener una vida saludable y consciente.
28. ¿Cómo imaginan que esta canción puede viajar y resonar en distintos territorios y generaciones?
Buena pregunta, hoy en día uno lanza la música, pero no sabe quién la abraza.
Hay tambores, hay voz humana, melodías coloridas y ritmo del “mundo”, con esos ingredientes esperamos que suene en casa de doña Jacinta en Cali, pero que la bailen en Senegal y en Taiwán, con la misma sabrosura. ¿Quién sabe?
Ojalá envejezca bien; le deseamos una buena juventud, adultez y una buena jubilación.






