En el post de hoy os vamos a hablar de otro santuario que está al lado del santuario Gotokuji y que no debéis dejarlo pasar porque tiene un encanto y un detalle increíble. ¡Comencemos!
En el corazón de Setagaya, uno de los barrios más tranquilos y residenciales de Tokio, se esconde un rincón espiritual que combina historia, naturaleza y recogimiento: el Setagaya Shokonsha. Aunque suele quedar eclipsado por el majestuoso Santuario Setagaya Hachiman, este pequeño santuario merece una mención especial por su significado y su atmósfera única.
El Setagaya Shokonsha fue fundado en 1958, aprovechando el edificio del antiguo Santuario Nogi, y se erigió con un propósito muy específico: honrar la memoria de los caídos en la Guerra Ruso-Japonesa y en la Segunda Guerra Mundial.
Los shokonsha en Japón son pequeños santuarios dedicados a los espíritus de los fallecidos en combate, y este en particular se integra armoniosamente en el complejo del Setagaya Hachiman, sumando una dimensión de solemnidad y recuerdo a la visita.
El santuario se encuentra en un espacio apartado, al fondo del recinto principal, al final de un sendero de piedra. La entrada está marcada por un torii rojo, y su entorno transmite serenidad: un estanque con carpas koi, tortugas y patos, rodeado de vegetación, crea una atmósfera de calma ideal para la contemplación.
Visitar el Shokonsha significa dar un paso más allá del turismo habitual, acercándose a la tradición de la memoria y al respeto por los antepasados que caracteriza a la espiritualidad japonesa.
El Setagaya Shokonsha forma parte del Santuario Setagaya Hachiman, fundado en 1091 por Minamoto no Yoshiie. El recinto mayor es conocido por:
Su ring de sumo (dōhyō), donde todavía se celebran combates ceremoniales durante el festival otoñal.
Un entorno natural cuidado, con estanques, vegetación y espacios para pasear con tranquilidad.
Su ambiente relajado, menos concurrido que otros grandes santuarios de Tokio, lo que lo convierte en un destino ideal para quienes buscan experiencias auténticas.
El Setagaya Shokonsha no es un santuario monumental, pero sí profundamente simbólico. Quien lo visita encuentra un lugar perfecto para detenerse, reflexionar y disfrutar de la armonía entre memoria e historia.
Si en tu viaje a Tokio quieres descubrir espacios menos conocidos, lejos del bullicio y con un fuerte valor cultural, el Shokonsha y el Setagaya Hachiman son paradas imprescindibles en el distrito de Setagaya.
¿Lo habéis visitado? ¿Qué os ha parecido? ¡Os leemos en los comentarios!

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