En el corazón de la Ciudad Colonial de Santo Domingo existe un lugar donde cada paso parece traer de vuelta los ecos del pasado: la Calle de las Damas, considerada la primera calle trazada en América. Su historia, su arquitectura y su atmósfera única la convierten en una parada imprescindible para quienes desean conocer el origen de la ciudad más antigua fundada por europeos en el continente.
Construida a principios del siglo XVI, esta calle debe su nombre a las damas de la corte de María de Toledo, esposa del virrey Diego Colón, quienes solían pasearla al caer la tarde. Imaginar a aquellas nobles mujeres recorriendo sus piedras coloniales convierte la visita en un viaje directo al período más temprano de la colonización española.
A lo largo de la Calle de las Damas se encuentran algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad:
- El Alcázar de Colón, antigua residencia del hijo de Cristóbal Colón.
- La Fortaleza Ozama, la fortificación más antigua de América.
- El Panteón de la Patria, antiguo templo jesuita convertido en mausoleo nacional.
- La Casa de Nicolás de Ovando, una joya de la arquitectura colonial.
Cada uno de estos espacios encierra capítulos clave de la historia dominicana, desde las primeras estructuras militares hasta los símbolos de la identidad nacional.
Caminar por la Calle de las Damas es sentir cómo el tiempo se ralentiza. Sus adoquines, faroles, fachadas de piedra coralina y el verde de los jardines cercanos crean una atmósfera que mezcla serenidad con grandeza histórica. Es un lugar perfecto para fotografías, paseos culturales o simplemente para disfrutar del encanto colonial.
Tanto para locales como para visitantes, la Calle de las Damas es un recordatorio vivo del origen de Santo Domingo y del legado del Caribe colonial. Un rincón donde la historia no se observa: se vive.

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