La Guerra Espiritual de Belcebú sobre la Creación


En el post de hoy os venimos a contar un poco más del lore del universo del Trench Crusade. ¡Comencemos!

La guerra de Belcebú contra la Creación no se libra solo con armas: para competir con el fervor misionero de los siervos de su Padre, el Señor de las Moscas ha lanzado un desafío desafiante a las iglesias, templos y mezquitas de sus enemigos odiados, aquellos que se atreven a negar su reivindicación al Trono del Universo.

En pocos lugares esta guerra espiritual es tan evidente como en las tierras interiores de Aviñón, la ciudad conquistada por el Santo Grial Negro en 1430. Francia es, al fin y al cabo, la primera hija de la Iglesia, y Belcebú está decidido a reclamarla como su trofeo para ofender a su despreciado progenitor. Aunque sus ejércitos fracasaron durante las Guerras del Cadáver, el Señor de las Moscas ve ahora otro camino para llevar la antigua tierra de los galos bajo la sombra de sus alas: el canto de sirena de sus misioneros que marchan desde su fortaleza en Aviñón.

La cepa del Grial Negro del Antipapa de Aviñón es infame por infectar tanto la mente como el cuerpo. Las bandas misioneras del Culto del Grial Negro se deslizan en la oscuridad de la noche hacia aldeas, pueblos y granjas, y entonces comienzan su labor de ganar nuevos conversos. Combinado con el carisma hipnótico de los misioneros, el atractivo del Culto resulta casi irresistible para todos salvo los de voluntad más férrea. La dulce música interpretada por los Esclavos del Grial y el incienso alucinógeno que emana de los incensarios llevados por los limosneros de la peste se combinan en un veneno embriagador y seductor. Este veneno dobla la mente mortal hasta que cede y sigue la alegre cabalgata del Grial hacia uno de los muchos templos ocultos que afligen estas tierras.

¿Qué os ha parecido? ¡Os leemos en los comentarios!

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