Ingredientes (para unas 20 trufas):
- Chocolate negro 200 gramos
- Cacao en polvo una cucharada
- Nata liquida 140 gramos
- Trocea el chocolate en pedacitos pequeños. Trozos uniformes se funden más rápido y la ganache queda más lisa.
- Coloca la nata en un cazo a fuego medio. Calienta hasta que empiece a humear, sin que hierva. No dejes que hierva, porque puede quemar el chocolate y dejar grumos.
- Vierte la nata caliente sobre el chocolate. Espera 2 minutos para que el calor derrita el chocolate lentamente. Mezcla con una espátula desde el centro hacia afuera hasta que la mezcla sea brillante y uniforme. Si quieres un toque extra, añade ahora un chorrito de licor o esencia de vainilla.
- Vierte la ganache en un recipiente y cúbrela con film transparente tocando la superficie (evita que se forme costra). Deja en la nevera 24 horas. Menos tiempo hará que la mezcla esté más blanda y sea difícil de moldear.
- Usa una cucharita o las manos limpias para formar pequeñas bolitas. Colócalas sobre una bandeja con papel de hornear. Si la mezcla está muy pegajosa, humedece ligeramente las manos con agua fría.
- Pasa las bolitas por cacao en polvo justo antes de servir. También puedes usar coco rallado, nueces picadas o chocolate rallado. Rebozar justo antes de comer evita que absorban humedad y pierdan textura.
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Guarda las trufas en la nevera. Sácalas unos minutos antes de comer para que estén suaves.
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La calidad del chocolate define el sabor: usa uno que te guste para comer solo.
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Experimenta con aromas y toppings: ¡cada versión será única!

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