En el post de hoy os venimos a hablar de un ciervo de gran tamaño que vivió en el pasado. ¡Comencemos!
El Megaloceros giganteus, conocido popularmente como ciervo gigante o “Irish elk”, fue uno de los ciervos más grandes que han existido. Vivió durante el Pleistoceno, entre aproximadamente 400.000 y 7.700 años atrás, en Europa y partes de Asia.
A pesar de su nombre común, no era un alce, sino un ciervo gigante estrechamente relacionado con los ciervos modernos.
La característica más impresionante del Megaloceros eran sus enormes astas. Podían alcanzar una envergadura de hasta 3,6 metros de punta a punta y pesar cerca de 40 kilogramos.
Estas astas eran utilizadas probablemente para exhibición sexual y competiciones entre machos, del mismo modo que ocurre con los ciervos actuales.
El Megaloceros podía medir alrededor de 2 metros de altura en los hombros y pesar entre 500 y 700 kilogramos, lo que lo convertía en uno de los mayores cérvidos que han existido.
Su cuerpo era robusto, pero sus patas eran relativamente largas y delgadas, lo que sugiere que era capaz de moverse con agilidad en llanuras abiertas.
Los humanos prehistóricos convivieron con el Megaloceros. De hecho, pinturas rupestres en cuevas europeas muestran representaciones de estos animales, lo que indica que fueron observados por los primeros Homo sapiens.
Se cree que su extinción pudo deberse a una combinación de cambios climáticos al final de la última glaciación y presión humana.
De hecho, a los que hayáis visto las películas del Hobbit, este animal os sonará mucho, ya que es la montura de Thranduil (padre de Legolas).
¿Qué os ha parecido? ¡Os leemos en los comentarios!

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