Museo Nintendo (Kioto)

En este post os vamos a hablar del Museo Nintendo que hay cerca de la ciudad de Kioto en Japón. 

El Museo Nintendo, ubicado en la ciudad de Uji (prefectura de Kioto), abrió sus puertas el 2 de octubre de 2024. Se ubica en el antiguo emplazamiento de la planta “Uji Ogura”, donde Nintendo fabricaba cartas hanafuda y reparaba juguetes antes de convertirse en gigante de los videojuegos. El museo ofrece un recorrido interactivo por la historia de la empresa, desde sus orígenes en 1889 como fabricante de naipes hasta la era moderna del entretenimiento digital.

Goilli: En nuestras vacaciones por Japón visitamos muchos sitios, uno de ellos fue el Museo Nintendo. Si os digo que parecía una niña pequeña con un juguete nuevo, me quedo corta. Lo tienen todo muy bien estructurado incluso para entrar. Tuvimos que pedir entrada con antelación y hasta la hora no podías entrar. Según entramos nos dieron una tarjeta con nuestro nombre y la imagen pixelada de Mario, que era la entrada al museo y a la vez unas monedas de cambio para jugar al finalizar la visita. Según entras puedes ver las típicas tuberías del Mario y un poco más atrás a Mario con la bandera. En la planta de arriba tienen toda la historia con todos los juegos y todas las consolas que ha tenido Nintendo desde que se creó. Con ediciones especiales y todo. Yo veía todo eso y mi mente volvía a mi niñez con mi primera Gameboy y mi primera Nintendo DS. Pero lo más divertido nos esperaba abajo, donde tienen juegos gigantes de la Wii, juegos arcade y muchos más... Fueron tres horas increíbles, en las que aprendí cosas de juegos, gracias a las personas con las que fui. Y jugando a los juegos después de la visita, con las monedas digitales que teníamos cuando entramos. No me escondo al decir que volvería a ir. 

Jon: La visita al museo de Nintendo era algo que me hacía muchísima ilusión. Nintendo ha jugado un papel muy importante en mi infancia, ya que soy de la generación de los 90: los que crecimos con la Game Boy Color, Pokémon y tantos otros clásicos. Por eso, poder visitar el museo me parecía un plan irresistible.

Ya sabía que antes de dedicarse a los videojuegos, Nintendo fabricaba juegos de mesa y cartas, así que me apetecía especialmente conocer esa parte de su historia: los inicios de la compañía y esos productos originales con los que empezó todo.

Fuimos tres amigos —mi pareja, un amigo y yo—, los tres muy interesados en la visita, y la verdad es que nos lo pasamos genial. La exposición es enorme y cuenta con todas las consolas que ha lanzado Nintendo a lo largo de su historia, junto a sus respectivos catálogos de juegos. Solo recorrer esa parte ya lleva su tiempo, pero lo disfrutas muchísimo: es como un viaje nostálgico por cada etapa de la marca. Además, encontramos algunos títulos que no conocíamos, exclusivos de Japón, lo cual le da un plus de curiosidad a la experiencia.

También hay una sección más interactiva, con juegos a tamaño gigante, que hace la visita muy divertida y dinámica. Quizás la única pega sea que, en algunos momentos, hay bastante cola y puede resultar un poco pesado esperar para participar en ciertas actividades.

Lo que sí me dejó algo decepcionado fue la tienda del museo. Esperaba encontrar más variedad y productos exclusivos. Había cosas que me encantaron —como un cojín con forma de mando de Nintendo 64—, pero solo lo vendían en tamaño grande, y no me compensaba cargar con él durante el resto del viaje. Creo que podrían mejorar ese aspecto ofreciendo versiones más pequeñas o ampliando el catálogo de artículos. En resumen, la tienda fue lo que menos me llamó la atención de toda la experiencia.

Aun así, el museo en sí me pareció una visita imprescindible para cualquier fan de Nintendo. Es un recorrido muy completo, divertido y lleno de nostalgia que vale totalmente la pena.

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