La Bandada: el “pop místico” que convierte la literatura y las causas sociales en canciones


Desde Medellín, La Bandada ha construido una propuesta artística que trasciende los límites de la música convencional. Integrada por mujeres provenientes del teatro, la música y las artes escénicas, la agrupación fusiona literatura, dramaturgia, cuerdas andinas y ritmos contemporáneos para dar vida a lo que ellas mismas denominan “pop místico”. Su más reciente sencillo, Vivir en Ti, rinde homenaje a los donantes de órganos y sangre a través de una mirada sensible sobre la gratitud, la solidaridad y la segunda oportunidad de vivir. En esta entrevista, la banda habla sobre sus orígenes, sus influencias literarias, el compromiso social de sus canciones y los retos de llevar su propuesta a escenarios internacionales.

1. ¿Cómo nació La Bandada y qué motivó la creación de este proyecto musical en Medellín en 2021?

La Bandada nace en marzo de 2021, en plena pandemia, del encuentro de varias mujeres que veníamos del teatro, la música y la literatura. Lo que nos juntó fue una pregunta que sonaba sencilla pero que terminó siendo nuestra columna vertebral: ¿cómo suena un libro cuando se canta? Queríamos hacer canciones que tuvieran la fuerza emocional de la música y la profundidad de la palabra escrita — que las dos cosas se sostuvieran entre sí, sin que ninguna le quitara espacio a la otra. Medellín era el lugar natural para que esto pasara: una ciudad con una escena musical viva, con muchas mujeres haciendo cosas valientes, y con un ecosistema de estímulos públicos que en esos primeros años nos dio el aire para arrancar. La Bandada nace ahí — en una ciudad que sabe escuchar y entre mujeres que querían cantar lo que les estaba pasando por dentro.

2. ¿De qué manera la formación en teatro, música y artes escénicas de sus integrantes influye en la identidad artística de la agrupación?

Esa formación es probablemente lo que más nos diferencia. Las tres venimos de mundos distintos pero complementarios: Alejandra Pulgarín es licenciada en teatro de la Universidad de Antioquia, Karen Castaño es técnica en música y actriz formada en la Escuela de Artes Débora Arango, y Jessica Duque es tecnóloga en música de la misma escuela. Eso significa que para nosotras una canción nunca es solo audio: es también cuerpo, presencia, texto interpretado, gesto. Bajo la dirección escénica de Julián Pineda — maestro en arte dramático de la Universidad de Antioquia — cada concierto se trabaja como una pieza teatral: hay arco dramático, hay vestuario conceptual, hay cuerpo en escena. Esa mezcla entre lo musical y lo teatral nos permite hacer algo que no es solo concierto y tampoco es solo obra — es una experiencia híbrida donde la canción es uno de los lenguajes, pero no el único. La Bandada define su propuesta como "pop místico".

3. ¿Qué significa este concepto para ustedes y cómo se refleja en sus canciones?

"Pop místico" es, antes que una etiqueta de género, un intento de nombrar algo que sentíamos que aún no estaba nombrado. Es una categoría que decidimos inventarnos porque las que ya existían no nos alcanzaban para describir lo que estábamos haciendo. Pop, por un lado, porque queremos ser accesibles: nos importan los estribillos memorables, las melodías que se pueden cantar, las canciones donde cualquiera pueda entrar y recordar. Y místico, por el otro, porque entendemos la música como una de las formas más antiguas que tiene el ser humano de conectarse con lo divino — entendiendo lo divino no como algo lejano o religioso en sentido estricto, sino como aquello sagrado que nos rodea en la cotidianidad: el cuidado, el cuerpo, la pérdida, el amor, los actos pequeños que cambian destinos.

La fusión de esas dos palabras — pop y místico — habla de algo que para nosotras está en el centro del proyecto: lo popular y lo sagrado no son universos separados. Una canción que suena en una camioneta, en la fila del banco o en una sala de espera puede ser tan profunda como un rezo. Y a la inversa, lo que parece sagrado muchas veces vive en gestos ordinarios — alguien que dona sangre sin saber para quién, una madre que canta a su hija, una desconocida que sostiene a otra cuando se cae. Vivir en Ti es exactamente eso: una canción accesible que habla de algo sagrado.

Nombrar nuestra propuesta como "pop místico" es también un ejercicio de identidad. Sabemos que el mercado funciona con géneros, y que las bandas que no caben en una etiqueta clara tienen un camino más difícil. Pero preferimos inventar nuestra propia categoría a forzarnos a entrar en una que ya existe y que no nos representa del todo. Es un riesgo comercial, sí, pero también es un acto de búsqueda — una manera de decir: esto que estamos haciendo merece su propio nombre. La identidad propia, para nosotras, vale más que la facilidad de ser catalogadas.

4. ¿Por qué decidieron fusionar géneros como el afrobeat y las cuerdas andinas dentro de su sonido? 

Porque queríamos un sonido que tuviera raíz y a la vez capacidad de viajar lejos. Las cuerdas andinas — el charango, el tiple, la bandola, la guitarra andina — son la memoria sonora de nuestro territorio. Latinoamérica suena así: a montaña, a copla, a canción de raíz. Pero al mismo tiempo queríamos sacar ese sonido del marco folclórico, llevarlo a otro lado. Ahí entró el afrobeat — no como ornamento exótico, sino como pulsación. El afrobeat es un género global hoy, con una potencia rítmica y emocional enorme, y al cruzarlo con las cuerdas andinas pasa algo interesante: la canción se vuelve bailable sin perder profundidad. Es una fusión que reconoce las dos diásporas que nos atraviesan como latinoamericanas — la indígena y la africana — y las pone a conversar en una misma canción. Y al hacerlo, nos permite proponer una manera de sonar que sea radicalmente nuestra y a la vez radicalmente contemporánea.

5. ¿Qué papel juegan la literatura, la poesía y la dramaturgia en el proceso de composición de sus canciones?

Son el punto de partida casi siempre. Nuestro repertorio toma como pretexto a autores como Angélica Liddell, Shakespeare, Charles Bukowski, Edgar Allan Poe, Alfonsina Storni y Sarah Kane, además de dramaturgias y relatos del territorio colombiano. La Julieta nace de una relectura feminista de Shakespeare. Ya'aburnee parte de la palabra árabe que nombra el deseo de morir antes que una persona cuya ausencia sería insoportable, y se construye con citas de varios autores. Un pájaro azul es una canción inspirada en el poema homónimo de Bukowski. Lo que hace la literatura por nosotras es darnos lugares emocionales que ya están explorados con mucha hondura por escritores que sabemos que saben — y nuestro trabajo es traducir ese pensamiento al lenguaje de la canción, sin perder la profundidad pero sí ganando ritmo, cuerpo, voz. La literatura nos enseña a escribir mejor las canciones que no parten de ella; nos enseña a respetar la palabra.

6. ¿Cómo surgió la idea de crear "Vivir en Ti" como homenaje a los donantes de órganos y sangre?

Vivir en Ti nace de un lugar que ya nos venía dando vueltas hace tiempo. Como banda, seguimos campañas y causas sociales que hablan de los cuidados, del cuerpo, de las cosas que se hacen por los demás sin esperar nada a cambio — y la donación de órganos y de sangre es una de esas conversaciones que en Colombia y Latinoamérica todavía pasan demasiado bajo el radar. Hay miles de personas esperando un trasplante o una transfusión, y al mismo tiempo hay miles de personas que podrían donar y no lo hacen porque nadie les ha contado lo que significa, o porque el tema sigue rodeado de mitos y silencios. Quisimos hacer una canción que entrara por otro lado: no desde la pedagogía, no desde la estadística, sino desde la emoción pura. Desde la voz de alguien que recibe ese regalo y no puede creer que exista. La canción está narrada desde la voz de quien recibe una segunda oportunidad de vida.

8. ¿Qué buscaban transmitir a través de esa perspectiva?

Quisimos cantar desde el asombro. Imagínense la pregunta que debe atravesar a alguien que recibe un órgano o una transfusión: "alguien que no me conocía decidió, en algún momento, dar algo de sí para que yo pudiera vivir — ¿cómo se le agradece eso?" Esa pregunta no tiene una respuesta racional, solo una respuesta emocional. Y la canción es esa respuesta. Quisimos que la gente entrara en la canción como entra el que recibe: confundido, agradecido, lleno de preguntas, transformado para siempre. "No sé tu voz, no sé tu andar, pero tu fuerza me enseñó a regresar." Esa estrofa lo dice todo: el agradecimiento a un desconocido es uno de los gestos más intensos que un ser humano puede experimentar — y al mismo tiempo es un gesto callado, íntimo, casi imposible de comunicar. La canción intenta nombrar eso. 

También nos importaba que la perspectiva de quien recibe sirviera como espejo para quien escucha. Si alguien que está pensando si quiere ser donante o no oye esta canción y siente — aunque sea por tres minutos — lo que sentiría la persona que pudiera vivir gracias a su decisión, entonces la canción está haciendo su trabajo.

9. ¿Cómo fue el proceso de producción de "Vivir en Ti" y qué importancia tienen elementos como el piano, el violín y las armonías vocales en la construcción de su atmósfera emocional?

La letra llegó primero, casi entera, antes de que entendiéramos del todo qué estábamos diciendo. A partir de ahí, la música se fue armando alrededor de la palabra — no al revés. Queríamos una producción despojada, casi de cámara, para que la letra respirara y nada la tapara.

El piano fue el primer instrumento en aparecer: sostiene la fragilidad de las primeras estrofas, marca el pulso emocional desde el principio. El violín entró después como una capa más íntima, casi confesional — es ese instrumento que parece estar hablando al oído, que aporta una textura de cuerda clásica dentro de una propuesta pop. Y la batería marca el paso del recogimiento al clímax: empieza casi imperceptible y va creciendo hasta abrirse del todo en el coro final.

Las tres voces nos vamos turnando a lo largo de la canción — cada una toma un fragmento, como si fuéramos tres personas distintas contando la misma historia desde su propio asombro. Esa decisión vino de entender que la donación también es una cadena: un acto que pasa de cuerpo en cuerpo, de mano en mano, anónimamente. Hacia el final, cuando llega el clímax emocional, las voces dejan de turnarse y se vuelven un solo cuerpo coral. Ese momento es el corazón de la canción y, para nosotras, el corazón de lo que queríamos contar.

10. ¿Qué esperan generar en el público al abordar temas como la donación, la equidad de género, el duelo o las personas desaparecidas en su música?

Queremos abrir conversaciones. Esa es la palabra clave: conversaciones. Hay temas que en Latinoamérica todavía pasan por debajo de la mesa — la donación de órganos, el feminicidio, las desapariciones forzadas, el duelo no validado, las violencias cotidianas hacia las mujeres — y eso pasa, en parte, porque no encontramos las palabras para hablarlos. La música tiene algo que ningún folleto, ninguna estadística, ninguna campaña gubernamental tiene: la capacidad de hacer sentir, no solo entender. Cuando una canción te llega, te cambia algo por dentro — y de ahí salen las preguntas que después uno hace en la cocina, en el carro, en la sala de espera.

No pretendemos que nuestras canciones resuelvan problemas estructurales — sería ingenuo. Pero sí queremos que sean detonantes: que alguien escuche Ya'aburnee y piense en las mujeres que faltan; que alguien escuche Vivir en Ti y hable con su familia sobre donar; que alguien escuche La Julieta y se pregunte por qué seguimos contando historias de mujeres que mueren por amor. La música puede ser una manera de cuidar — y eso, en una región atravesada por tanta violencia, no es poco.

11. ¿Cuáles son los próximos proyectos de La Bandada y qué expectativas tienen frente a escenarios internacionales como BIME Live y MIM LATAM?

Después de Vivir en Ti viene una temporada activa de lanzamientos. Estamos trabajando en nuevos sencillos que profundizan la fusión entre el afrobeat y las cuerdas andinas, y que exploran nuevas conexiones entre la literatura y la música. También estamos preparando contenido audiovisual — sesiones en vivo, videos performativos — que acompañe cada lanzamiento, en colaboración con nuestra productora audiovisual.

En paralelo, estamos postulándonos a escenarios internacionales que nos parecen claves para esta etapa del proyecto. BIME Live Bilbao es para nosotras una puerta concreta al mercado español y europeo: un mercado profesional donde se construyen alianzas con programadores, sellos y agentes, y donde una banda como la nuestra — autogestionada, latinoamericana, con propuesta híbrida — puede encontrar interlocutores que entiendan lo que hacemos. Encuentro MIM LATAM, en Ciudad de Panamá, es para nosotras una articulación con la red iberoamericana de mujeres y disidencias en la música — un espacio donde el liderazgo femenino no es un eje secundario sino el centro de la conversación, y donde el lema de este año, Resonamos Desde Adentro, dialoga directamente con nuestro repertorio y con la manera en que entendemos el oficio.

No vamos a estos escenarios pensando solo en lo que podríamos traer de ellos. Vamos a ofrecer lo que ya tenemos: una propuesta sonora distinta, una puesta en escena cuidada, un equipo de trabajo profesional, y la convicción de que la música independiente latinoamericana hecha por mujeres tiene cosas importantes que decir al mundo. Si esos showcases se traducen en una minigira ibérica en 2027, en alianzas con sellos o managers que crean en nosotras, en programación en festivales europeos o latinoamericanos para 2027–2028 — todo eso será consecuencia, no causa. Lo que nos importa primero es seguir haciendo canciones que valgan la pena.

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