En el post de hoy os venimos a hablar de un oso muy poderOSO. (Chiste malísimo). ¡Comencemos!
Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de soldados polacos del II Cuerpo del Ejército se encontraba en Irán tras haber sido liberados de campos soviéticos. Un día, en un mercado, compraron algo insólito: un osezno huérfano. Lo llamaron Wojtek, que en polaco significa “el que disfruta de la guerra”.
Wojtek creció entre soldados como uno más. Dormía en las tiendas, bebía leche condensada de botellas… y cuando se hizo mayor, aprendió a cargar cajas de munición imitando a los humanos. No porque se lo enseñaran, sino porque quería participar. Cuando veía a los soldados hacerlo, se levantaba sobre dos patas y agarraba las cajas con las delanteras.
La cosa se puso seria en la batalla de Monte Cassino (Italia, 1944). Para poder embarcarlo rumbo al frente, el ejército británico exigió que fuera “oficial”. Así que Wojtek fue alistado formalmente como soldado, con número, rango y paga (que gastaba en fruta).
En combate, ayudó a transportar proyectiles de artillería sin inmutarse por las explosiones. Los soldados decían que su sola presencia levantaba la moral como si alguien hubiese subido el volumen del ánimo colectivo.
Tras la guerra, Wojtek acabó en un zoológico de Edimburgo. Los antiguos soldados polacos lo visitaban y cuando le hablaban en su idioma, el oso se incorporaba y saludaba. Como quien recuerda que, durante un tiempo, fue parte de algo enorme.
¿Conocíais su historia? ¡Os leemos en los comentarios!

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