Explicación del Guernica de Picasso


El Guernica fue pintado por Pablo Picasso en Paris; en el año 1937 (año en el que en España estaba teniendo lugar la Guerra Civil). El pintor realizó esta obra como consecuencia del bombardeo, llevado a cabo por parte del ejército alemán (el 26 de abril de 1937), sobre la ciudad vasca que da nombre al cuadro.


El Guernica pretende reflejar el horror y la barbarie provocados por la guerra; empleando figuras que alegóricas para escenificar la ruptura de la paz, la desesperación y el sufrimiento que todo conflicto bélico ocasiona en los seres humanos que lo sufren.


El cuadro refleja la dualidad de dos escenas en una: la parte izquierda parece el interior de una casa y la parte derecha el exterior, unidos y separados a la vez por umbrales. El umbral es un símbolo importante en el imaginario artístico. Este se permite el tránsito del interior al exterior y viceversa, y comunica diversos espacios y mundos. Por lo tanto, cuando se cruza cualquier umbral, se pasa a una zona peligrosa de batallas invisibles pero reales: el subconsciente. Para la unificación de los diferentes aspectos del cuadro, Picasso usa la técnica del cubismo sintético, que consiste en trazar una línea recta a lo largo del cuadro, unificando con ello las formas inconexas.


La luz en el cuadro es crucial para mostrar el dramatismo y la conexión entre los diferentes personajes al estar todos iluminados y todos juntos en este sufrimiento.

Vamos a interpretar algunas de las figuras presentes en el Guernica:

  • Mujeres: Las dos mujeres que claman al cielo por justicia están una en cada extremo del cuadro enmarcando el sufrimiento. La mujer de la izquierda clama por la vida de su hijo, quizá símbolo del dolor psíquico, y nos recuerda la iconografía de la Piedad. La mujer de la derecha clama por el fuego que la consume. Representa probablemente el dolor físico. Picasso consigue aumentar la sensación de encierro al circunscribirla en un cuadrado. Las otras dos mujeres crean movimiento desde la derecha hacia el centro de la obra. La mujer más pequeña parece absorta con la luz que emana la bombilla en el centro de la sala, por lo que su cuerpo (en diagonal) completa la composición triangular. La otra mujer, semejante a un espectro, se asoma por una ventana portando una vela en dirección a la figura central del caballo. Ella es la única imagen etérea y la única que sale o entra por una ventana o umbral, transitando de un mundo a otro.
  • Toro: El toro al lado izquierdo del cuadro está sorprendentemente impasible. El toro es el único que mira al público y se comunica con él en una forma que los otros personajes no lo logran. 
  • Paloma: El pájaro está muy sutil entre los dos animales fuertes del cuadro: el toro y el caballo. Pero eso no le impide graznar a los cielos de la misma manera que hacen las mujeres que se enmarcan a cada lado del cuadro. Dado que fue representada con un ala caída, el pico abierto y la cabeza mirando hacia arriba, podría representar la ruptura de la paz.
  • Caballo: Herido con una lanza, el caballo sufre contorsiones cubistas de cabeza y cuello. De su boca sale un cuchillo que tiene por lengua, el cual apunta en dirección al toro.
  • La bombilla: La bombilla circunscrita en una especie de ojo, con rayos como un sol, preside el conjunto de la escena y da la sensación de observar por fuera todos los acontecimientos. La bombilla interior juega con la ambigüedad y dualidad de no saber si es noche o día, interior o exterior. Nos transporta a un mundo fuera de este mundo.
  • El hombre: El hombre es representado por una sola figura, en el suelo, con los brazos abiertos extendidos y fragmentados. Ubicado a lo largo del suelo de la parte izquierda, vemos su brazo amputado, aún empuñando una espada rota junto a una única y minúscula flor ubicada en el centro inferior del cuadro, representando quizá la esperanza. Las rayas en el brazo simbolizan la flagelación. Esto, junto con sus brazos abiertos nos recuerda la crucifixión como sufrimiento y sacrificio del hombre.

Aunque en las fotografías no siempre lo parezca, se trata de un cuadro de grandes dimensiones (116.6 X 349,3 cm).

 

El Guernica se realizó por encargo de Josep Renau, Director General de Bellas Artes, para su exposición en el Pabellón Español durante la Exposición Internacional que tuvo lugar en París en 1937.


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