Pokémon Fósiles De Galar

En el post de hoy os venimos a hablar de la curiosidad de los Pokémon fósiles de la región de Galar. ¡Comencemos!

En Pokémon Espada y Escudo (la región de Galar), Game Freak introdujo cuatro fósiles que dieron lugar a criaturas tan inquietantes como memorables: Arctozolt, Dracozolt, Arctovish y Dracovish. Lejos de ser un simple guiño estético, estos Pokémon son una pequeña —y muy oscura— lección de historia: una crítica envuelta en nostalgia que remite a la paleontología victoriana y a los errores que forjaron parte del imaginario científico del siglo XIX.

En los albores de la paleontología, sobre todo durante la era victoriana en Inglaterra, los hallazgos eran fragmentarios y la presión por reconstruir «un esqueleto completo» era grande. A menudo los científicos trabajaban con piezas sueltas —huesos aislados, mandíbulas, fragmentos de cráneo— y, por desconocimiento o apresuramiento, llegaban a ensamblar restos que no pertenecían a la misma especie. El resultado eran reconstrucciones erróneas que, con el tiempo, se convertirían en anécdotas famosas dentro de la historia de la ciencia.

Game Freak recoge ese episodio histórico y lo transforma en una broma sombría: en Galar no sólo hay fósiles, sino fósiles que, cuando se «reviven», devuelven criaturas con partes inconexas —cabezas y torsos que no encajan, proporciones extrañas y poses que transmiten incomodidad. Es, en esencia, una reelaboración lúdica de cómo la ciencia puede equivocarse cuando intenta rellenar vacíos.

La región de Galar está inspirada en el Reino Unido y, como tal, contiene múltiples referencias a su geografía, arquitectura y —en este caso— historia natural. Al situar esa ironía sobre la paleontología en Galar, Game Freak está haciendo un guiño histórico: conectar los errores del pasado con un mundo ficticio que recuerda a la Inglaterra del siglo XIX permite una crítica suave, simpática y a la vez inquietante.

En el juego existe el personaje encargado de reconstruir los fósiles —la clásica funcionaria/tecnóloga que, conociendo las limitaciones del proceso y la naturaleza fragmentaria de los hallazgos, los une como puede—. El guiño es doble: por un lado homenajea a quienes trabajan en museos y centros de restauración; por otro lado sugiere que la «revivificación» desde restos incompletos siempre llevará la huella de la interpretación humana.

En el universo de Galar hay también espacios públicos donde las criaturas y los hallazgos paleontológicos se exhiben. Algunos NPC hablan de parques y estatuas dedicadas a esas «criaturas antiguas» —no siempre representadas de forma canónica, sino como piezas artísticas que muestran los ensamblajes defectuosos. Aunque en tu partida puede que no aparezca un nombre concreto para ese parque, la presencia de estatuas y monumentos en torno a los fósiles funciona como metáfora pública: la sociedad acepta la reconstrucción —incluso los fallos— y los convierte en patrimonio visual.

Ese parque imaginado actúa como un museo al aire libre donde la gente se reúne, los turistas hacen fotos y los locales comentan lo grotesco y lo curioso de las criaturas. Las estatuas no sólo conmemoran el pasado: evidencian que los errores científicos pueden transformarse en símbolos culturales, en memoria colectiva y hasta en iconografía turística.

La respuesta es: las tres cosas. La jugada de Game Freak funciona a varios niveles. A primera vista es una broma visual —un guiño gamer que sorprende y provoca risa nerviosa—; si se mira con más detenimiento es una invitación a recordar la historia de la ciencia y cómo las reconstrucciones tempranas no fueron infalibles; y, en último término, funciona como homenaje: gracias a esas fallas ahora esos Pokémon tienen identidad propia, personalidad y un aura cultural que los distingue de fósiles «perfectos».

¿Lo conocíais? ¿Qué os ha parecido? ¡Os leemos en los comentarios!

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