El abdomen y el core funcionan como un “cinturón natural” que da estabilidad a la columna, ayuda a transferir fuerza y permite que tus movimientos sean más seguros y eficientes.
Error común: hacer un ejercicio dejando la barriga completamente relajada y el abdomen “caído”. Esto puede hacer que pierdas estabilidad y que otras zonas compensen más de lo necesario.
¿Cómo activamos el abdomen?
No se trata de meter barriga hacia dentro todo el rato ni de aguantar la respiración. Se trata de:
- Crecer hacia arriba con la postura (evitar encorvarnos).
- Activar el abdomen como si fueras a recibir un pequeño golpe, creando tensión alrededor de la zona abdominal.
- Mantener las costillas controladas, evitando que se abran demasiado.
- Respirar sin perder esa tensión: coger aire para preparar el movimiento y mantener el control durante el esfuerzo.
Ejemplos:
Máquina de gemelos o máquina de piernas
Aunque estés sentado y la máquina te guíe el movimiento, el abdomen debe estar activo:
- Espalda colocada
- Pelvis estable
- Abdomen firme para evitar balanceos y compensaciones
Multipower
Aunque la barra vaya guiada, no significa que el cuerpo no necesite estabilidad:
- Activa el core antes de bajar
- Controla la posición de la pelvis
- Evita dejarte caer en la máquina
Sentadillas
Antes de iniciar el movimiento:
- Coge aire
- Activa el abdomen y crea tensión
- Baja manteniendo el tronco estable
- Evita que la zona lumbar haga todo el trabajo
Ejercicios con tu propio peso
Flexiones, planchas, zancadas, dominadas, subir escaleras… también necesitan core:
- Cuerpo alineado
- Abdomen activo
- Movimiento controlado
El objetivo no es ir todo el entrenamiento “apretando al máximo”, sino aprender a encender tu core cuando tu cuerpo necesita estabilidad.
Un abdomen fuerte no es solo un abdomen visible. Es un abdomen que sabe trabajar. ¿Tú sabías esto? ¿ Activas tu abdomen en todos los ejercicios que haces? Os leemos.
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