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Cielo Rojo: “Seguimos soñando y apostándole al rock en medio del ruido actual”


Desde las calles y atardeceres del Quindío hasta su regreso a la escena alternativa con Las venas de Venus, Cielo Rojo ha construido una identidad marcada por la introspección, la fuerza del rock y la exploración sonora. Lo que comenzó como un grupo de amigos reunidos para tocar covers y “torturar el silencio” terminó convirtiéndose en un proyecto de vida que hoy vuelve a tomar impulso tras varios años de pausa. En esta conversación, la banda habla sobre sus raíces en Armenia, la evolución de su sonido, el peso emocional de sus letras y el desafío de crear música auténtica en tiempos de hipercomunicación y ansiedad colectiva.

1. ¿Cómo recuerdan esos primeros años de Cielo Rojo en Armenia y en qué momento sintieron que el proyecto dejó de ser un “parche de amigos” para convertirse en un proyecto de vida?

Esos primeros años eran un “parche”, esperando que llegara el fin de semana o los días de ensayo para descargar y “torturar” el silencio como dice Luis (nuestro bajista), pasarla bien, retarnos a aprender y mejorar tocando los covers de nuestras bandas favoritas; vivíamos el momento, también soñando un poco, recorriendo las calles de nuestra ciudad y disfrutábamos todo aquello sin muchas pretensiones. Empezar a escribir y componer canciones propias, además del feedback que empezamos a recibir de amigos y seguidores, nos daba señales de que la banda podría volverse algo más serio y profesional. El Ermitaño, nuestra primera canción publicada, fue un momento de inflexión.

2. El nombre de la banda nace de los atardeceres del Quindío. ¿Cómo creen que esa identidad visual y emocional de su tierra sigue presente en su música?

Creo que esos momentos vividos, en especial pasar de la adolescencia a la “madurez”, los lugares, recuerdos, personas, música, las modas y lo que sentimos marcan nuestras vidas. Esas épocas significativas siguen ahí, son esa llama que intentamos que nunca se apague, el combustible para seguir haciendo música. No importa a dónde nos lleve la vida, siempre habrá algo de eso en nuestro equipaje, sobre todo la música que nos marcó.

3. Sus influencias van desde Soda Stereo hasta Metallica. ¿Cómo logran equilibrar sonidos tan distintos dentro de la propuesta de Cielo Rojo? 

Ese contraste de influencias musicales ha enriquecido y dado forma a nuestro sonido, realmente no ha sido un “conflicto”, y con el paso del tiempo ha evolucionado, se adapta, se transforma, pero de algún modo sigue en el ADN musical. Lo que hacemos siempre tendrá esa carga de fuerza y pasión del rock, nos gustan los riffs, los viajes sonoros, las buenas letras y melodías.

4. Ustedes hablan de crear canciones abiertas a la interpretación. ¿Cuál ha sido la reacción o lectura más inesperada que alguien les ha compartido sobre sus letras? 

Somos de la escuela de las letras profundas, no directas, metafóricas, y es curioso, porque es una de las cosas que vemos que más valoran nuestros seguidores. La canción “El Ermitaño” es un ejemplo de ello, que habla de la manipulación religiosa y política, y a pesar de ser una canción de hace muchos años y de su temática poco comercial, aún recibimos comentarios de personas que dicen que esa canción ha marcado su vida y recuerdos.

5.‘Las venas de venus’ marca el regreso de la banda después de un largo receso. ¿Qué cambió en ustedes personalmente y musicalmente durante ese tiempo lejos de los escenarios?

La vida está en constante movimiento, todos cambiamos en mayor o menor medida: las circunstancias, el entorno, las personas y hoy más que nada, el efecto de las redes sociales y la globalización. Estos y otros aspectos hacen parte de los insumos creativos. Los gustos musicales pueden reafirmarse, adoptar nuevas influencias, experimentar o ser más sensatos en el discurso artístico, sin embargo, no podemos dejar de lado el hecho de que ahora somos más grandes “mayores” (risas), que algunos hemos formado familia, hay otras responsabilidades y actividades profesionales complementarias, el tiempo es más compartido, pero aún seguimos soñando. Musicalmente sentimos que hay un sonido que nos caracteriza y eso lo han captado y comentado los fans con Las venas de Venus. La venas reafirma ese legado sonoro que nos marcó y que hoy intentamos mantener vigente.

6. La canción habla de desconectarse del caos actual y buscar alivio emocional. ¿Sienten que hoy la música tiene una responsabilidad distinta frente a la hipercomunicación y la ansiedad colectiva?

La música ha sido una válvula de escape generacional y emocional, así lo veo yo; pero hoy muchos se pueden sentir agobiados, perdidos entre la cacofonía mediática y sonora que promueven los grandes monopolios. Debe haber espacios de refugio, son necesarios, así sea una labor en contracorriente. Ahí está el papel del arte y la música, cada quien le da el uso que quiera y encontrará los significados para su mundo. Las venas de Venus, es una invitación a beber de la fuente universal y navegar en sus aguas, para de alguna manera hacerle frente a la hipercomunicación y la ansiedad colectiva.

7. Musicalmente, el sencillo mezcla rock and roll, shuffle, swing, loops y atmósferas más modernas. ¿Cómo fue el proceso de producción para encontrar ese balance entre nostalgia y actualidad?

Los beats en Shuffle dan mucho movimiento y versatilidad a la hora de hacer música, las métricas atresilladas (compases en 12/8, 6/8, etc.) son muy populares para saltar y bailar, pero nosotros no las hemos explorado mucho; bandas como Muse tienen temas geniales de este tipo, Depeche Mode, “Personal Jesus”; Green Day lo usa mucho en sus temas. Los elementos de la música electrónica han ido tomando relevancia en la banda, los teclados, efectos sonoros y loops refuerzan las atmósferas de las canciones; creo que esto le da un toque más actual, pero siempre con la guitarra como eje y el énfasis en el efecto del delay, en el caso de las Venas. De alguna forma estamos conciliando la nostalgia y la actualidad.

8. El videoclip trabaja mucho la dualidad emocional y los contrastes visuales. ¿Qué querían transmitir con esa protagonista que oscila entre emociones opuestas? 

El video es más directo que la letra de la canción (risas). Hoy todo es muy visual, y creo que Carlos (nuestro cantante/guitarrista y encargado de los videoclips) lo entiende muy bien. El público puede ver en el manejo del color, los espacios y las actuaciones esa dualidad. Como siempre, todos podemos tener múltiples interpretaciones al respecto; de eso se trata, de la libertad del arte y la comunicación. La introspección es vital; nosotros somos los protagonistas y los únicos que sabemos qué hay “adentro”. 

9. Después de varios años desde ‘Bitácora del Silencio’, ¿qué significa para ustedes volver a entrar en la conversación de la escena alternativa colombiana y latinoamericana? 

Es retador, pero motivante, hay muchas sensaciones y emociones al respecto. Volver al ruedo, traer algo nuevo, las expectativas, la reacción de la gente, ver qué tanto a cambiado la escena, los retos y cómo entrar en vigencia. Esto nos pone en función creativa y de gestión, con el objetivo de llegar a nuevas audiencias, reactivar a nuestros fans, recorrer el país y cruzar fronteras, seguir apostando al rock.

10. Dicen que este lanzamiento podría ser el inicio de un cuarto disco o una serie de sencillos. ¿Cómo imaginan el futuro creativo de Cielo Rojo en esta nueva etapa? 

La dinámica actual está dirigida a lanzar más sencillos que discos, pero eventualmente estos podrían ser parte de un álbum. Sin embargo, la generación permanente de “contenido” que demandan hoy las redes, su inmediatez y formatos de fácil consumo nos replantean un poco la parte creativa. Tenemos y seguiremos haciendo canciones que primero nos gusten a nosotros, pero a su vez que sintonicen de alguna manera con el público, No somos ajenos a todos esos cambios y las necesidades artísticas actuales. La forma compositiva y de producción ahora es usar muchas herramientas, optimizar recursos, el tiempo y el trabajo remoto; eso ya lo hemos implementado, pero el insumo creativo es la vida misma, el diario vivir, los sueños, las luchas y la actualidad. Es muy probable que las venas de Venus como línea temática funcionen para nuevas canciones. Lo más importante es que nosotros como banda sigamos conectados. 

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DeyCube: poemas vestidos de rock y emociones sin filtro


Desde los tejados de Soacha hasta un universo sonoro donde la vulnerabilidad se transforma en arte, DeyCube presenta una propuesta que mezcla introspección, misticismo y sensibilidad acústica. Con 21.2 Acústico, la artista abre las puertas de un proyecto profundamente emocional, construido desde el silencio, las heridas y la necesidad de expresar aquello que ya no podía permanecer oculto.

En esta entrevista hablamos sobre el origen de DeyCube, la conexión entre carne y sonido, la fuerza de mostrarse vulnerable y la manera en que sus canciones buscan despertar emociones conscientes en quienes escuchan. Entre poemas vestidos de rock y recuerdos convertidos en melodías, la artista reflexiona sobre el amor, la nostalgia y el valor de sentir sin culpa.

1. DeyCube se describe como “más que una artista, un medio”. ¿Cómo defines ese rol en tu proceso creativo y en tu relación con el público?

Más que artista, un medio: porque no es solo ser el puente entre lo invisible y lo visible,es poder sacar de una dimensión con sonidos, a otra para llevar a melomanos que buscan saciar (como la mía) su sed de canciones con letras sabor a vino, y celebrarlo como tribu de voces y palabras danzantes que quieren volar

2. El proyecto nace en los tejados de Soacha. ¿Qué influencia tiene ese contexto en el sonido y la identidad de DeyCube?

Total influencia, ya que desde allí explorábamos sonidos que nos fascinaba, canciones de otros artistas nos acompañaron en nuestras tertulias

3. El nombre DeyCube mezcla lo humano y lo geométrico. ¿Cómo se traduce ese equilibrio entre emoción y estructura en la música?

Es unión de carne y sonido, de mente y formas

4. ‘21.2 Acústico’ gira alrededor de la vulnerabilidad como fuerza. ¿Hubo algún momento personal que marcara especialmente la creación del álbum?

Sí, hubo silencio años de muchos sentimientos y pasó un cataclismo en la realidad que hizo que no soportara más el silencio y tocó expresar

5. El disco tiene una carga introspectiva muy fuerte. ¿Fue difícil exponerte emocionalmente de esa manera?

Sí, fue demasiado difícil

6. Hablas de “provocar emoción consciente” en quien escucha. ¿Qué tipo de reacciones esperas despertar en el público?

Activar sensaciones que les recuerde que están vivos

7. Hay influencias que van desde el rock hasta lo místico y bohemio. ¿Cómo logras integrar referentes tan diversos sin perder identidad?

Porque ambos universos se reconcilian en el bohemiaverso, como poemas vestidos de rock.

8. “En mis reminiscencias” trata sobre conexiones profundas e invisibles. ¿Qué significado personal tiene esta canción dentro del álbum?

Tiene un mensaje dirigido. Es un llamado, una nostalgia que le pone nombre a esa canción que llama arte al amor que hubo/hay... dejando recuerdos.

9. El sonido del disco es íntimo, casi confesional. ¿Por qué decidiste apostar por lo acústico y minimalista en esta etapa?

Porque era un sueño desde muy temprana edad un disco así

10. Mirando hacia 2026, hablas de expansión y experiencias más inmersivas. ¿Cómo imaginas la evolución de DeyCube en los próximos años?

Todas deben ir dirigidas a honrar el solo hecho de estar vivos, sentir sin culpa, es mejor arrepentirse de haberse arriesgado a vivir, a arrepentirse por pensar en las cosas que dejó de hacer

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