Biólogos de Combate


En el post de hoy os venimos a hablar de los biólogos de combate del Trench Crusade. ¡Comencemos!
 
Los Biólogos de Combate son miembros de la Oficina Pontificia de Guerra Biológica o, en el caso del Sultanato, de la Escuela Al-Bisṭāmī de los Noventa y Nueve Nombres, que entrena de manera similar a algunos de sus aprendices de Alquimia fracasados. Estos eruditos se especializan en vivisecciones de campo y en recolectar muestras de los siervos más poderosos del Infierno para su estudio. Dichos especímenes son utilizados después para desarrollar armas capaces de devolver a los siervos del Abismo a la oscuridad de donde surgieron.
 
Los cuerpos de Biólogos de Combate son asignados a unidades que operan en las condiciones de batalla más peligrosas, y acompañan sin vacilar a aquellas que se adentran en la Tierra de Nadie, incluso cerca de la Puerta del Infierno o en los dominios de Belcebú. A veces viajan a las tierras salvajes donde impera el Camino de la Bestia, con la esperanza de extraer muestras de alguna gran criatura impía, como el temido Señor Cigótico. Tal carne maldita podría contener claves para deshacer el daño físico y espiritual del Laberinto Invisible.
 
Expediciones para capturar a una monstruosidad especialmente poderosa con fines de estudio son a veces financiadas por la Casa de la Sabiduría, el Duque de Antioquía o uno de los Cardenales de Guerra, con el objetivo de desarrollar nuevas formas de herir o destruir a esas entidades en el campo de batalla. Los guerreros Fianna irlandeses son especialmente solicitados para participar en misiones tan peligrosas, debido a su pericia en la lucha contra el Camino de la Bestia. Estas empresas resultan mortales tanto para los cazadores como para las presas, pero quienes logran el éxito pueden esperar grandes recompensas, tanto materiales como espirituales.
 
Los horrores capturados son retenidos en corrales y celdas especialmente construidos, donde se les estudia minuciosamente. Se prueba su tolerancia al dolor y se les somete a diversos compuestos químicos, biológicos y sagrados para identificar sus debilidades. La Casa de la Sabiduría cuenta con un ala reforzada con puertas de hierro meteórico forjadas con la forma del Sello de Salomón, donde sus Alquimistas y guardias Kavass siguen un estricto régimen de Ruqyah. Mientras tanto, la Iglesia mantiene sus propias prisiones especiales para enemigos directamente corrompidos por el Infierno, conocidas como Cella Obscura o “celdas ocultas”. Sus ubicaciones en Nueva Antioquía, el Vaticano, Königsberg y otros lugares son secretos celosamente guardados, tanto para frustrar posibles intentos de rescate por parte de infiltrados herejes como para evitar el pánico entre la población civil en caso de fuga de alguna criatura. Pese a todas las precauciones, tales incidentes ocurren con inquietante regularidad. Las andanzas de monstruos fugitivos han dado origen a numerosas leyendas de bestias que acechan las ciudades de los Fieles en la noche. Las autoridades fomentan y mantienen estas leyendas para ocultar la verdad, desplegando discretas partidas de caza para someter a las criaturas.
 
Gracias a su entrenamiento, al condicionamiento hipnótico y a la constante exposición a especímenes capturados, los Biólogos de Combate entran en un trance de batalla al enfrentarse a criaturas que provocarían un miedo incontrolable en soldados comunes. Empuñan vivisectores, armas de asta con hoja que combinan agentes sofisticados de guerra biológica con la brutalidad funcional de la guerra de trincheras.
 
¿Los conocíais? ¡Os leemos en los comentarios!

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